sábado, 25 de octubre de 2014

El gran volumen de faltas detectado en ESO obliga a cambiar la enseñanza de las normas Ensenyament envía orientaciones a los centros con nuevas estrategias y métodos

El gran volumen de faltas detectado en ESO obliga a cambiar la enseñanza de las normas

Ensenyament envía orientaciones a los centros con nuevas estrategias y métodos | Son de acentuación; muchos alumnos conocen las normas, pero no las aplican

Vida | 21/10/2014



Las pruebas de evaluación de 4º de ESO, que miden los conocimientos de todos los alumnos de Catalunya al acabar la secundaria, han revelado uno de los grandes agujeros educativos: la corrección ortográfica. Se trata de la única área que no mejora entre todas las examinadas. Ensenyament empezó a efectuar estas evaluaciones hace cuatro cursos, y durante este periodo los estudiantes han avanzado en comprensión lectora, vocabulario y coherencia a la hora de escribir -léxico y competencia discursiva-. En cambio, la ortografía continúa estancada y hay una gran parte de alumnos que cometen muchas faltas, indica un reciente análisis del Departament d'Ensenyament. 

"Hemos revisado los resultados y hemos visto que tenemos bastante margen de mejora", señala Teresa Pijoan, directora general de Secundaria. Y no será por falta de horas y esfuerzo. Escuelas e institutos dedican mucho tiempo a enseñar las normas ortográficas, y sin embargo no se obtienen los resultados esperados. "Quizás no se están utilizando los métodos adecuados; en todo caso, tenemos que atajar el problema", sigue Pijoan.

El volumen de faltas detectadas y la evidencia de que la situación no mejora ha hecho que la conselleria tenga que actuar. Ensenyament ha analizado el tipo de errores más comunes entre los alumnos y las técnicas que se utilizan en clase para enseñar las reglas. Después ha estudiado qué se puede hacer para revertir la situación. La primera medida: la publicación de unas instrucciones dirigidas a todos los institutos para que cambien la enseñanza de la ortografía. El documento se llama Orientaciones prácticas para la mejora de la ortografía y en él se incluyen consejos y casos para dar la vuelta a la forma tradicional del aprendizaje de las normas. "Si las horas que dedicamos en los centros producen unos resultados más bien pobres, lo mejor es repensar las actividades, con nuevos recursos y enfoques", afirma Jordi Balcells, el catedrático de instituto que ha elaborado el contenido de estas instrucciones. 

La mitad de los errores que comenten los alumnos son faltas de acentuación, dice Balcells, que ha realizado un minucioso análisis de las pruebas de evaluación de 4º de ESO. Las tildes brillan por su ausencia en muchos escritos. El resto son fallos de lo más variado -confusión de v y b, ausencia de h, etcétera-. Los alumnos que escriben mal lo hacen tanto en castellano como en catalán. Y los que no cometen faltas -que también son muchos-, lo mismo, dominan por igual la ortografía de las dos lenguas. Este licenciado en Filología Hispánica y Catalana lanza una advertencia antes de que alguien empiece a quejarse del "bajo nivel de los jóvenes de hoy en día". "La falta de corrección ortográfica no es nueva, hace años que arrastramos este problema", asegura. Balcells pone un ejemplo clarificador en el documento de instrucciones. Se trata de un texto del escritor Julio G. Perquera García titulado Aprender ortografía. En él, el autor se queja del poco valor que dan los jóvenes a la corrección ortográfica y del daño que las nuevas tecnologías causan a la escritura formal. Un declive que se observa desde hace "quince años", asegura el autor. Este texto de Perquera García es de ¡1987! Por tanto, ni los adultos tienen el nivel de un miembro de la RAE o del IEC ni los jóvenes son pésimos escritores. 

La degradación ortográfica existe, pero no es exclusiva de los alumnos actuales. "Tampoco de las nuevas tecnologías", insiste Balcells. El documento elaborado por Ensenyament recoge varias referencias a estudios que desdicen este tópico. "No existen evidencias que demuestren que los SMS o el WhatsApp dañan la ortografía; quien escribe bien lo hará en cualquier registro, y el que escribe mal, también", afirma este catedrático. ¿Qué sucede entonces? El estudio de Ensenyament indica que la mayoría de los alumnos conocen las reglas, pero no las aplican. "La ortografía se aprende, sobre todo, con la práctica de la lectura y de la escritura. Una enseñanza basada en el aprendizaje de la normativa, además de ser aburrida y difícil, está descontextualizada y se olvida pronto", señala el documento de instrucciones. Los ejercicios basados en rellenar huecos, tan habituales, resultan "poco eficientes". El 30,4% de los alumnos catalanes tiene un nivel bajo de expresión escrita, según las últimas pruebas de evaluación de 4º de ESO. Aquí se engloban la coherencia y adecuación del discurso, la morfología, el léxico y la ortografía. El porcentaje de estudiantes que cometen muchas faltas superaría esta cifra. 

Ensenyament propone a los centros varias estrategias para reflotar la ortografía, como las traducciones, las correcciones conjuntas o la bitácora de fallos -arriba, las recomendaciones-. Y sobre todo, que se escriba y se corrija más. "Lo fundamental es escribir, que los alumnos pongan en práctica las normas, y que luego se corrijan estos textos. Puede que los alumnos no escriban lo suficiente y esto hay que cambiarlo, hay que tomar conciencia de los errores", explica Balcells. La toma de conciencia es lo que reclama también Maria Pau Cornadó, decana de la facultad de Educación de la Universitat de Lleida. Este centro ha sido pionero en exigir requisitos ortográficos para aprobar los exámenes. Desde hace dos cursos, los estudiantes que cometen más de ocho faltas en un examen suspenden. El número de insuficientes pasó del 10% al 50% el primer año de implantación de la medida. Pero Cornadó se muestra satisfecha con la evolución de los resultados: "Los maestros no pueden cometer faltas, y ahora nuestros estudiantes son conscientes de ello. Hemos visto que conocen las normas, pero no las aplicaban por desidia. Ahora ya no".

Diez consejos para mejorar

Leer y reflexionar. "La lectura es una actividad fundamental para aumentar el vocabulario y adquirir conocimientos ortográficos. Sirve para contextualizar las grafías y las palabras que se aprenden, siempre que se dedique tiempo a reflexionar sobre ello". En clase se pueden preparar adaptaciones de los textos de lectura para deducir leyes ortográficas.

Escribir y corregir. A escribir bien se aprende practicando. "Cuanto más se escriba una palabra, más se conserva la memoria del movimiento de la mano. Los alumnos han de tener la oportunidad de practicar la escritura, de revisar sus textos, sus errores, de autocorregirse". Un ejercicio práctico: completar un poema con palabras que contengan una grafía concreta.

Varios tipos de dictado. El dictado es una de las actividades más utilizadas en las asignaturas de lengua catalana y castellana. "Con él se pone en juego elementos comunicativos como la comprensión lectora, la lectura en voz alta o la escritura". Existen varios tipos de dictados: individual, por parejas, colectivos, poéticos, memorísticos, gramaticales...

Memoria visual y auditiva. En ortografía, el 83% de las reglas se aprenden a través de la vista, el 11% a través del oído y el 6% a través de otros sentidos. Existen varios ejercicios para potenciar la memoria visual y auditiva, muy útiles para fijar las diferencias entre castellano y catalán. Muchas palabras que en catalán se escriben con v en castellano se escriben con b.

Conversación metagráfica. En ella se utiliza la lengua para reflexionar sobre las grafías, la puntuación, los símbolos o los acentos. "Es un buen recurso para que el alumno reflexione sobre su manera de escribir". Además de la ortografía, esta práctica permite potenciar la expresión oral. Puede hacerse entre profesor y alumno o entre los mismos alumnos.

El buen uso del diccionario."A algunos alumnos les cuesta utilizar el diccionario", ya sea porque desconocen cómo funciona o por desidia. "En general, hay una carencia en el uso fluido del diccionario". Pero si no se entienden las palabras, no se entienden los textos. "El alumnado debería utilizar el diccionario a menudo para ampliar vocabulario y mejorar el uso de grafías y acentos".

Potenciar las traducciones. Así los alumnos han de pensar en las palabras y las estructuras sintácticas, compararlas y decidir cómo hay que escribir un determinado vocablo o una grafía en catalán y castellano. También sirve para evitar las traducciones literales de una lengua a otra y expresar ideas manteniendo el sentido del texto original "'fer un petó' pero 'dar un beso'".

La bitácora ortográfica. Un ejercicio que ya utilizan varios institutos. En cada curso el alumno prepara su cuaderno de bitácora ortográfico con las palabras que más le cuesta escribir o con sus errores más frecuentes. Esta actividad permite recoger, clasificar y analizar las faltas de ortografía. Así el alumno toma conciencia de en qué falla y por qué.

Revisar los apuntes. Tomar apuntes se parece a hacer un dictado. Además de facilitar la comprensión de una explicación, resulta muy útil para practicar la escritura. Para sacar todo el partido a la toma de apuntes hay que recomendar al estudiante que revise su contenido y su forma. Así podrá entender mejor lo que el profesor ha dicho y corregir las faltas.

Exámenes de redacción. Son pruebas en las que el alumno ha de desarrollar una idea o explicar un hecho de forma extensa. Los alumnos deben conocer y seguir unas reglas básicas: buena caligrafía, presentación clara, coherencia en el discurso y buena ortografía. Estas reglas deben seguirse en todas las asignaturas, no sólo en las de lengua castellana y catalana.



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